Son numerosas las personas que comienzan su andadura en la Calistenia o cualquier otra actividad deportiva con el objetivo de mejorar su estado físico o sencillamente sentirse mejor con su apariencia personal. Aunque es cierto que nuestro aspecto es el primero que refleja los resultados de estas rutinas, no lo es menos que nuestro cerebro es otro de los órganos que más reforzado sale.
Desde hace ya tiempo la investigación viene descubriendo los efectos positivos que el ejercicio produce en nuestras funciones cognitivas y cada vez son más los estudios que confirman que la práctica regular de ejercicio físico mejora nuestro bienestar mental y que se plasma de manera evidente y eficaz en aspectos como el aprendizaje, la memoria o el carácter. Buena prueba de ello es detenerse a pensar, ¿quién no ha sentido nunca reforzada esa sensación de felicidad y optimismo después de una buena sesión de ejercicios?
El entrenamiento de cardio favorece a la liberación de las sustancias químicas conocidas como endorfinas que provocan en nosotros una agradable sensación de euforia o felicidad. A la vez el ejercicio aumenta la producción de norepinefrina (noradrenalina), un neurotransmisor que ayuda a combatir el estrés.
Entre otras cosas, el ejercicio tiene como consecuencia la neurogénesis, lo que viene a significar que nuestro cuerpo produce más neuronas y más conexiones entre las mismas. De este modo el cerebro gana en rendimiento y aumenta la capacidad de aprendizaje.
Con estas teorías uno puede entender la importancia que se le otorga al estado físico en tareas que a primera vista pudieran parecer que están poco relacionadas con este matiz. Esto es algo que se puede observar fácilmente en individuos que desarrollan su labor de manera profesional en los deportes mentales. En este tipo de actividades, que algunos identifican de forma no muy acertada con un tipo de vida sedentaria, la preparación física adquiere un papel mucho más importante de lo que un principio pueda parecer a la hora de tener una buena respuesta mental.
En algunos de estos deportes, como el ajedrez, tenemos ejemplos muy conocidos como el caso del ex campeón del mundo Gary Kasparov, posiblemente el mejor jugador de la historia. El campeón ruso entrenaba diariamente, hubiese torneos o no, esgrimiendo que ello le otorgaba una energía esencial para su concentración, tanto en la competición como en los entrenamientos.
Esta costumbre no ha sido exclusiva de Kasparov puesto que otro de los grandes en el ajedrez del pasado siglo, el estadounidense Bobby Fischer, ya desvelaba en los años 70 que era un apasionado del entrenamiento y el ejercicio, algo que según él, además de otorgarle un físico de atleta le ayudaba de manera importante en el desarrollo de su juego.
No hay que olvidar que los grandes torneos de ajedrez se prolongan por semanas y las partidas pueden superar con facilidad las 5 horas de duración, lo que se refleja en un agotamiento que puede ser decisivo en el resultado de las mismas. Según Daniel Jacobs, especialista en medicina deportiva, el entrenamiento físico es primordial para lograr una buena oxigenación en el cerebro que ayude a afrontar con éxito este tipo de retos.
Lo mismo se podría aplicar a otros campos como el póker, una actividad en la que la agilidad mental va a ser determinante en las jornadas maratonianas que se afrontan sobre todo en su modalidad online, en la que muchos jugadores profesionales ejercen de media hasta diez horas diarias. Algunos de estos jugadores afirman que es esencial en sus vidas tener una rutina de ejercicio como forma de ayuda para conciliar un sueño más placentero después de un periodo tan prolongado de inactividad postrado en una silla.
A diferencia de lo que algunos piensan, un gran porcentaje de éxito en el póker moderno se basa en la estrategia y la matemática a la hora de analizar las situaciones para tomar las decisiones correctas. Tener una mente en forma es sinónimo de garantías y actualmente hasta las escuelas de póker hacen hincapié en la relevancia de un entrenamiento físico como complemento a la preparación mental que ellas promueven.
Cuando el jugador se encuentra sentado ante una mesa de póker, un mal estado físico anticipa la fatiga. Si esta circunstancia ya es un inconveniente importante en el póker virtual, se convierte en un problema añadido cuando la actividad que se desarrolla es de póker presencial, puesto que a estos se les suma el hecho de que también facilita detectar los tells del jugador (pistas del lenguaje corporal) haciéndolo más vulnerable para sus rivales.
La tensión que los jugadores de deportes mentales soportan en los grandes torneos llega a ser brutal en algunos momentos, lo que provoca un aumento del ritmo cardiaco y la presión arterial que en muchas ocasiones les fuerza irremediablemente a cometer errores. Ante la imposibilidad de mitigar este efecto mientras se sufre con algún tipo de ejercicios como habitualmente sucede en otros deportes, la mejor forma de contrarrestarlo es con una buena preparación previa, tanto mediante el entrenamiento físico como con la alimentación. Si esta premisa se realiza de manera eficiente, ayudará en buena medida a aumentar la resistencia y la capacidad de concentración para cuando llegue ese momento, a la vez que contribuirá a oxigenar el cerebro.
En todos los sentidos, sentirnos bien con nuestro cuerpo nos ayudará a mantener nuestra mente a punto.
0 comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.