El procedimiento
El proceso utiliza siestas cortas y cronometradas para entrenar a tu cerebro a dormirse más rápido. Funciona así:
Cuando te sientas con algo de sueño o cansancio en algún punto del día, date permiso para tomar una siesta de 20 minutos. Pero que solo sean 20 minutos en total. Utiliza un temporizador o coloca una alarma a los 20 minutos.
Pon la cuenta atrás justo cuando te tumbes a tomar la siesta. La actividad durará 20 minutos, sin importar lo que tardes en dormirte, o si incluso no te duermes.
Simplemente relájate y permítete dormirte como harías normalmente. No tienes que hacer nada en especial, así que no trates de forzarlo. Si duermes, estupendo. Si solamente te quedas tumbado los 20 minutos, también. Del mismo modo, si solo duermes una fracción de ese tiempo, perfecto.
Al finalizar los 20 minutos, debes levantarte inmediatamente, sin hacer pereza. Esto es muy importante. Si todavía estás cansado, puedes tomar una siesta más tarde, pero que sea al menos una hora después. Si sigues durmiendo tras los 20 minutos, estarás diciendo al cererbro “Ey, no importa si tardas demasiado en dormirte, luego puedes quedarte descansando”, y esto no es para nada lo que queremos.
Es mejor practicar las siestas durante el día si puedes, pero también puedes probar por la tarde/noche siempre y cuando sea al menos una hora antes de tu hora normal para irte a la cama. No es necesario que practiques todos los días, pero hazlo al menos 4 o 5 veces. Por supuesto, lo ideal es hacerlo cada día.
La otra parte de este proceso es levantarse siempre con una alarma en la mañana. Pon la alarma a la misma hora todos los días, siete días por semana, y levántate inmediatamente cuando suene, sin importar el sueño que tengas. Además, a la hora de ir a dormir por la noche, intenta ir a una hora que requiera que tengas que dormir todo el tiempo para sentirte bien descansado en la mañana. Por ejemplo, si sientes que necesitas 7 buenas horas de sueño cada noche y planeas levantarte a las 5 de la mañana, tendrás que irte a la cama y prepararte para dormir a eso de las 10 de la noche. Si te lleva 30 minutos dormirte, entonces tendrás menos sueño del que necesitas y quitarás al cerebro el incentivo de seguir con este mal hábito.
De esta manera envías el mensaje al cerebro de que su tiempo para dormir es limitado. Así que si quiere dormir, tendrá que aprender a hacerlo rápidamente para maximizar el descanso. También esto le invita a aprovechar las siestas que practicamos.
El café y el chocolate también interfieren porque si no obtienes suficiente sueño, el cerebro puede apoyarse en ellos para estimularse. Pero al quitarlos, el cerebro se ve obligado pronto a aprender. Aprenderá que el tardar demasiado en dormirse equivale a no dormir lo suficiente. Cortando las posibles salidas de los estimulantes y el tiempo extra en la cama, solo le quedará una solución: adaptarse y cambiar a la fase de sueño más rápido para asegurarse el descanso.
¿Qué pasa si me da sueño?
Si, como consecuencia del entrenamiento, tienes sueño durante el día, puedes tomar más siestas. Eso está bien siempre y cuando las limites a un máximo de 20 minutos y no tomes dos siestas en menos de una hora.
Si no tienes tanto tiempo para tomar siestas, intenta dormir por intervalos más cortos (15, 10, incluso 5 minutos). Aun siestas muy cortas pueden ser muy reponedoras si te duermes rápido.
Consideraciones finales
Enseña a tu cerebro que 20 minutos significan 20 minutos acostado en total. Si el cerebro quiere perder el tiempo durante parte del tiempo, eso significará menos sueño. De igual manera, enséñale que X número de horas de cama es todo lo que va a tener por la noche. Si quiere tener suficiente sueño, es mejor que pase todo el tiempo durmiendo. Si pasa tiempo sin dormir, se estará robando a sí mismo.
Una vez te hayas adaptado a dormir rápidamente cuando quieras, puedes olvidar el entrenamiento y eliminar las alarmas. Pero se recomienda ser estricto al menos dos meses más, tomando siestas regularmente y utilizando una alarma para levantarse a una hora consistente.
Si no eres lo suficientemente estricto, el cerebro escogerá la salida que le ofrezcas y no aprenderá a adaptarse. Todos somos diferentes y cuánto tiempo te lleve depende de tu cerebro particular. Lo normal es que la mayoría se adapte en pocas semanas, aunque para otros puede llevar más tiempo. Hay muchos factores que pueden influenciar los resultados, y quizás el más importante es la dieta. En general, una dieta más natural, ligera y saludable hará que sea más fácil adaptarse a cualquier tipo de cambios en el sueño. El ejercicio cardio también ayuda a equilibrar las hormonas y los neurotransmisores, muchos de los cuales se ven involucrados en la regulación de los ciclos de sueño.
Nota de Maokoto: Aunque no he sido perseverante con el entrenamiento, si lo estuve probando durante algunos días y pronto vi el beneficio de dormirme más rápido cuando tomaba la siesta diaria. Solo por eso mereció la pena en el sentido de quitarme el cansancio acumulado algún día que otro. ¡Os animo a probar!
Traducido y resumido del artículo en http://ift.tt/12vxnZi por Steve Pavlina
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